Julia Moa Caprez


«Tenía cuatro años cuando empecé a tocar violín. Acababa de oír el concierto en La menor de Vivaldi y lo único que quería era aprendérmelo. Tuve que esperar hasta mis ocho años para lograrlo. Entretanto, tocar violín se había vuelto una actividad diaria, como lavarse los dientes. Escuelas Suzuki, conservatorio de Winterthur, conjuntos y orquestas, conciertos desde en Escocia hasta en Rusia…; el violín ocupaba un lugar cada vez más grande en mi vida.

¡Pero me dolía la espalda! ¡Mi cuerpo necesitaba moverse! Así que guardé mi instrumento para estudiar danza teatro en la Escuela Superior AHK de Ámsterdam y en las escuelas de circo de Buenos Aires y de San Francisco. Espectáculos callejeros, cabarés, compañías de circo, de danza… el violín se durmió.

Muchos años después, marcada por las enseñanzas de los clowns Jeff Raz, Yvo Mentens, Caroline Obin, y en plena construcción de mi propio clown, Vivaldi volvió a mí. Tomé conciencia de que el violín era parte integrante de mi voz más profunda, fundamental. Al crear Les Rois Vagabonds con Igor Sellem, la volví a encontrar».